viernes, 2 de octubre de 2015

MI 12

MI 12

Si en toda situación pudiéramos actuar conscientemente no nos entrega­ríamos a la consideración interna.

La consideración interna nos induce a dormir más que cualquier otra cosa.

Derrocha nuestra energía.

Si tan sólo pudiéramos considerar externamente ahorraríamos energía.

Si en toda si­tuación pudiéramos actuar conscientemente crearíamos energía.

Actuar cons­cientemente significa actuar sin identificarse.

La identificación lleva a la acción inconsciente.

Actuar conscientemente en toda situación sería actuar sin iden­tificación.

Actuar sin identificación es una manera de darse el primer choque consciente.

Darse el primer choque consciente es crear energía.

De tal modo dos nuevas energías se forman en la máquina humana —la energía 24 en la primera etapa potencial denotada por Re, y la energía 12 en la nota Mi.

Esas dos energías recién creadas que aparecen en la máquina, a causa de haberse dado el primer choque consciente, afecta fuertemente el obrar de los centros emocional y sexual respectivamente.

Las energías Fa 24 y Sol 12 también son creadas.

Habrán notado que su posición en la octava no es tan potencial como la de Re 24 y Mi 12, pero ejercen asimismo su influencia sobre los centros emocional y sexual, modificando la calidad de su obrar.

El hidrógeno Si 12, producido por el choque mecánico de la respiración, debido a su posición en la octava tiene menos potencialidad para el desarrollo —esto es, para la diferenciación—.

Es viejo, por así decirlo, y más fijo.

Tiene menos juventud.

La creación de esas nuevas energías, que no están presentes en el hombre mecánico y de mente sensual, tiene que ver con la transformación última del centro sexual en centro emocional superior, y su alejamiento muy gradual del centro instintivo, el identificarse, y los estados negativos y las auto-emociones que caracterizan el obrar del centro emocional.

Todas estas tres energías 12 pueden convertirse en Hidrógeno 6 bajo las pulsaciones del segundo choque consciente que posibilita gradualmente el contacto con los centros superiores.

Empero, para que el segundo choque consciente empiece a actuar en una persona es preciso que Mi 12 esté presente en suficiente can­tidad y retenido en los momentos deseados.

Aquí es mucho lo que perdemos por el sueño y el hábito.

Quiero decir que no somos alertas, ni sensibles inter­namente.

Hay una rueda giratoria de oportunidades y cuando nos ayudan no reparamos en algunas de ellas.

Ninguna de esas condiciones se cumplirán, por supuesto, si una persona es crónicamente negativa e identificada o no quiere ver la insinceridad —un mal defecto— o se deja guiar por el apetito y el sí y, en suma, no trabaja.

En este caso, no se creará ninguna energía especial Mi 12; y el Trabajo no puede ayudar.

Dicha persona no verá nada de extraordinario en la vida; no tendrá visión alguna del trabajo; no trans­formará ninguna impresión y seguirá viviendo en los olores de la mente sensual y sus obras muertas.

No tiene utilidad alguna hacerme preguntas acerca del segundo choque consciente.

Lo único que les puedo decir es que es imposible comprender cosa alguna acerca de ese particular mientras Mi 12 no esté presente y en cantidad suficiente dentro de uno mismo.

En suma, es preciso darse el primer choque consciente antes que se pueda conocer la naturaleza del segundo choque consciente, y llegar a conocer qué es y todo acerca de sus muchos aspectos, y así crear Mi 12, e impedir su descenso al nivel sensual, hasta que nos muestre la dirección del segundo choque consciente.

Porque, como José, puede interpretar los sueños del Faraón.

Ahora bien, recordarse a sí mismo en infinitas situaciones diferentes es buena cosa.

También lo es actuar más conscientemente, lo cual sólo empieza cuando se repara en las reac­ciones mecánicas después que han tenido lugar y se las recuerda y luego se actúa diferentemente, cosa en realidad muy conveniente.

Como se dijo, esto equivale a darse o tratar de darse el primer choque consciente.

He reparado en como se hacía.

Pero la gente prefiere conservar sus oscuras y gastadas ves­tiduras psicológicas —sus viejas reacciones— y se aforra a ellas.

Recordarse a sí mismo de seguro que no es recordar esas vestiduras.

Me imagino que con este proceder nunca se encontrarán rastros de la presencia de Mi 12 en una persona.

La encantadora juventud lo evitará —como el veneno.

Por eso es necesario pensar acerca del primer choque consciente y de la primerísima importancia que tiene en el Trabajo, porque sin Mi 12 hay escasas posibilidades de cambiar el ser.

He dicho que sólo me refiero al primer choque consciente.

A este respecto agregaré que no ha de satisfacer a la gente seguir siendo lo que es.
Hay en ello demasiada autocomplacencia e indiferencia.

Es preciso sopesar cuidadosamente si una persona no está, en el fondo, satisfecha consigo misma tal como es, y sólo desea comprar un coche nuevo.

No es necesario señalar que si una persona está satisfecha con­sigo misma todo intento de recuerdo de sí hará que se sienta aún más satisfecha consigo misma tal como es.

La adoración de esa cosa confusa lla­mada uno mismo es la más común, la más comprometedora y la más limitada de las religiones.

A menudo va acompañada de ritos cómicos.

Pero aquí no es aconsejable burlarse de tal cosa.

Estallamos, nos ruborizamos, palidecemos, nos dejamos dominar por la ira, y nunca perdonamos. ¡En qué estados estamos todos, sin excepción alguna!

Sin embargo, aun en estas condiciones, es posible trabajar de nuevo y a menudo sobre el primer choque consciente: y descu­brirlo para nosotros mismos, tal como somos en esta etapa.

Nuestra misma violencia nos proporciona el material para el recuerdo de sí.

De seguro no podemos seguir satisfechos con nosotros mismos después de percibir los inesta­bles cimientos de nuestro destartalado ser, que la última persona en el reino de los cielos haría desaparecer con una trivial observación.

Sí, de seguro necesitamos nacer de nuevo; y esta vez no en carne y hueso, sino en Agua y Espíritu.

Esto significa tener otros cimientos y muy nuevos: y ser así el Hombre Nuevo.

Todo el Trabajo trata de este paso que hay que dar.

Maurice Nicoll




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