domingo, 27 de septiembre de 2015

NUEVA NOTA SOBRE LOS HIDRÓGENOS

NUEVA NOTA SOBRE LOS HIDROGENOS

Se hicieron muchas preguntas sobre la posición de los Hidrógenos en las octavas.

Esta, por ejemplo, el Hidrógeno 48 que es creado por el alimento que comemos después de las sucesivas transformaciones que sufre dentro del cuerpo.

Este es el Hidrógeno que usamos para el pensamiento ordinario y que pone en funcionamiento la parte relativamente mecánica del centro intelectual o mente.

Con ese Hidrógeno sólo podemos pensar en términos de Si o de No y así vemos que todo está dividido en opuestos irreconciliables.

CUANDO PENSAMOS CON HIDRÓGENO 24………

Cuando pensamos con Hidrógeno 24, en cambio, obtenemos un cuadro diferente de las cosas porque mediante su energía psíquica vemos todo de una manera más pura, en una interconexión mucho más sutil, de modo que los rígidos opuestos desaparecen y todo parece fundido en una maravillosa armonía.

Ahora bien, los Hidrógenos 48 y 24 están conectados con las notas Sol y La.

Sol 48 surge de la transformación de Do 768 en Re 384, luego en Mi 192, en Fa 96, en Sol 48, y luego en La 24 y finalmente en Si 12.

Supongamos ahora que la octava de impresiones es puesta en funcionamiento por un hombre que vive por breve tiempo tan conscientemente como le es posible.

Aquí tenemos Do 48: aquí tenemos otra vez un Hidrógeno de valor 48 pero en la nota Do.

Este Hidrógeno por transformación dentro de la mente despierta pasa a Re 24.

Ahora hay dos 48 y dos 24 —Do 48 y Sol 48 y La 24 y Re 24. ¿Qué diferencia puede haber en este caso?

Reflexionemos sobre el particular de esta manera.

Supongamos que alguien tiene cien soberanos de oro y los divide en dos partes.

Decide depositar la mitad de los soberanos de oro en el Banco y usar la otra mitad para pagar unas deudas.

Ahora bien, los soberanos de oro son exactamente iguales en lo que se refiere a su materia pero su destino y potencialidades son por completo diferentes.

El oro que se deposita en el Banco puede acumularse, mientras que el oro empleado para pagar las deudas desaparece, y de seguro lo que se piensa acerca de las dos sumas es muy diferente.

Y creo que estarán de acuerdo conmigo en que los sentimientos acerca de los 50 soberanos que se va a depositar en el Banco son mucho más sanos que acerca de aquellos con los que se va a pagar su deuda.

Y del mismo modo las emociones que se sienten a través de Re 24 son mucho más sanas que las que se sienten a través de La 24.

Es sabido que todas las cosas capaces de transformarse muchas veces poseen cierta calidad y frescura y vitalidad, como los brotes, mientras que las cosas que están casi terminadas, que están por completar su curso, son muy diferentes.

Re 24 está en una posición anterior en la Octava con respecto a La 24.

Entre Do y Do se extiende una Octava completa.

En realidad el nuevo Do inicia una nueva Octava.

Nos desarrollamos desde una célula que pasa al estado Si.

Nacemos en la forma de bebes y empezamos un nuevo Do.

La Octava que abandonamos, que había empezado con la célula fertilizada como Do, ahora nos es por completo ajena.

Llegamos a ser viejos y luego volvemos a ser jóvenes otra vez.

Así se comprende por que Mi 12 es más joven que Si 12 y Re 24 más joven que La 24.

En general es preciso comprender que la misma materia puede estar bajo diferentes potencialidades y destinos según sus relaciones con las cosas que la rodean.

 "En el país de los ciegos el tuerto es Rey."

Si les cuesta comprender los Hidrógenos y sus relaciones, basta examinar el mundo exterior y ver cómo las cosas son de diferentes materialidades, y tienen destinos diferentes, cómo se las puede clasificar por su uso, y cómo no hay nada de independiente y todo está relacionado entre si, cómo una cosa depende de la otra, y cómo su significación cambia con arreglo a las circunstancias, de modo tal que una cosa en un momento dado puede ser muy importante y al próximo momento carecer por completo de importancia.

Ver la vida exterior de éste modo equivale a contemplar diferentes sustancias que son constantemente controladas por fuerzas que obran sobre ellas.

Es en realidad estudiar las substancias y la Ley del 3 y la Ley del 7.

Todos ustedes saben que en el mundo exterior hay cosas mejores y peores, más refinadas y más groseras, más raras y más comunes.

Conocen la diferencia entre las cosas de calidad superior y las de calidad inferior.

Todos ustedes conocen qué significa la refinación, qué significa la separación.

Son capaces de distinguir entre la gran literatura y la literatura común.

¿Por qué ha de ser, pues, tan difícil de entender cuáles son los Hidrógenos que obran sobre el aparato psíquico del hombre, sobre su mente y células, sobre sus centros, ya sea de un modo peor, ya sea de un modo mejor?

Creo que la dificultad estriba en que no han tratado de aprehender los sencillos diagramas y por eso permanecen en un estado de confusión, simplemente por no haber intentado producir en ustedes el simple choque de captar el significado general de los diagramas.

Ante todo es preciso usar el Hidrógeno 48 —esto es, tratar de concentrarse sobre esos diagramas con el centro formatorio para que queden grabados en la mente.

EL HIDRÓGENO 24………

Luego, una vez establecidos los diagramas, al pensar sobre su significado y oír algunos de los comentarios, tendrán momentos en que verán más profundamente su significación y esto quiere decir que empezará a actuar el Hidrógeno 24 en su comprensión.

A veces esto sucede de repente, como un súbito destello, y a este respecto les citaré un ejemplo que escuché el otro día:

El matemático Hamilton, que durante muchos años buscaba la manera de multiplicar dos magnitudes bidimensionales, mientras paseaba por el campo vio de súbito la solución, que le sobrevino "como si de pronto un circuito se hubiese cerrado en su mente y hubiera producido un brillante relámpago".

Fue tal su sorpresa que, con un cortaplumas, tallo la formula que acababa de ver sobre las piedras de un puente cercano.

Esto es ver un problema por medio de un Hidrógeno superior en el Centro Intelectual.

Esta es una prueba definida entre otros centenares de ejemplos de que la mente es capaz de trabajar en diferentes niveles.

Si lo comprenden, entonces comprenderán lo que significan los diferentes Hidrógenos, y si nunca han experimentado tal cosa en lo tocante a sus estados y a la calidad de sus sentimientos o comprensión de la propia mente, esto se debe a que no se dieron ni siquiera el Primer Choque Consciente en mínimo grado, lo que posibilita al hombre alcanzar nuevas influencias.

Se ha preguntado muchas veces por qué el Hidrogeno superior aparece en la parte mas baja de la fabrica de 3 pisos.

Es menester que todos comprendan que esos diferentes pisos no tienen, para el Hombre corriente, el significado de inferior o superior.

El Hombre tal como es sólo usa el Hidrógeno 48 en el piso superior, mientras que el Centro Motor y el Centro Instintivo trabajan con Hidrógeno 24.

Esto significa simplemente que el trabajo que se efectúa en el primer piso es infinitamente más inteligente que el trabajo que se efectúa en el tercero.

Que el Hidrógeno 12 está en la nota Si significa que sólo puede hacer una cosa.

¿Que es ese Hidrógeno 12 en aquel punto de la Octava?

Es el Hidrogeno relacionado con la posibilidad de algo de unirse con su opuesto correspondiente e iniciar así una nueva octava.

Este Hidrógeno de vida muy elevada contiene la posibilidad de producir un nuevo Do —esto es, de iniciar algo completamente nuevo— una nueva Octava.

El choque entre Si y Do es particularmente cuidado por las influencias cósmicas que tienden a mantener la constante multiplicación de la vida en la tierra.

MI 12………

Por lo tanto, cabe preguntarse qué significa Mi 12 y que descendencia es capaz de producir.

Recordemos que Mi 12 no es producido mecánica, natural, ordinariamente.

Si una persona se da a si misma el Primer Choque Consciente, el choque del Recuerdo de Si, el choque de todo el Trabajo, si empieza a transformar su contacto cotidiano con la vida y no toma las cosas como antes lo hizo, si siente profundamente que hace siempre otra cosa que está relacionada con algo que llega a ser gradualmente más importante, entonces puede producir el Hidrógeno 12 en el punto Mi de la Octava —es, Mi 12.

Este Mi 12 creará algo así como un hijo a quien tendrá que cuidar muy atentamente si desea permanecer en el Trabajo.

¿Qué es ese niño creado por Mi 12?

Es algo completamente nuevo para dicha persona.

Es preciso que preste atención a esa cosa recién nacida en ella que es el comienzo de un renacimiento.

Esta nueva cosa, ese niño, puede morir fácilmente si se adormece.

Cuando ese niño existe en un hombre o una mujer, hay que darle el alimento apropiado y hay que cuidarlo mucho.

Claro está, no se puede ver a ese niño externamente, y es preciso recordar que ese niño nacido en uno mismo, en la relación que se tiene con el Trabajo, ese niño que tanto un hombre como una mujer puede tener, aparece en la nota Mi.

No es en Si donde ha de convertirse instantáneamente en otra cosa.

Ese niño invisible está en la nota Mi y por lo tanto en un lugar donde falta un semitono, de un modo muy similar al niño nacido en Si 12.

Ahora bien, es evidente que hay que dar un choque al niño nacido en Si 12.

Pero ¿qué clase de choque se requiere para que el niño nacido en Mi 12 llegue más allá del punto donde falta un semitono?

Cuantas veces las gentes dan origen a un niño a quien matan porque no tienen ni la fuerza ni la profundidad de sentimiento y de propósito necesarias para llevar al niño más allá de su nivel ordinario.

Cuántas semillas espermáticas siembra el Trabajo.

Cuántas veces las gentes tuvieron un niño en el Trabajo —deseo que comprendan que me refiero a esos niños invisibles nacidos en la propia comprensión— y cuántas veces esos niños, como su contraparte en la vida, están aquejados de escorbuto, tifoidea, etcétera, lo que sucede cuando la gente se vuelve negativa en el Trabajo.

El poder de concepción del Hombre en la esfera espiritual —esto es, en el pensamiento y el sentimiento— es muy débil, en especial cuando un hombre o una mujer se quedan un tiempo sin ayuda, sin que lo alaben o sin que le presten atención.

En este Trabajo es preciso mantener en actividad algo invisible a despecho de todas las dificultades externas.

En los Evangelios se lo llama Fe: en el Trabajo es el trabajo sobre si en relación con el propio fin.

Recuerden que se dijo que era preciso luchar por el Trabajo.

En todo momento, los 'Yoes' negativos fundados en la vida sensual, presentes en la escena visible, lo atacan.

Si no se tiene en sí la capacidad de la concepción interior, del pensamiento y del sentimiento interior, el Trabajo caerá junto al camino o en un pedregal, y cuando el calor del sol sea demasiado fuerte, la pequeña cosa que nació en usted de la semilla espermática del Trabajo se marchitará —esto es, los hijos nacidos de Mi 12 seguirán muriendo.

Se tendrá un período de entusiasmo y luego, cuando uno se siente agravado, al no tener un verdadero poder de concepción interior, sus hijos morirán.

Es una cosa extraña reflexionar sobre lo que significa mantener el Trabajo vivo y joven en nosotros mismos.

Por cierto, esto no será posible si tan sólo se examina la evidencia de los sentimientos y se lo considera una prueba.

Algo hizo que aquel desconocido escritor, a quien se supone una mujer dijera en Hebreos (XI 1) : "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve".
                                     
Ahora que han llegado a comprender algo y ven su verdad en la propia mente, ¿desean tener el apoyo, la convicción de lo que no se ve?

¿Desean que la gente les de la razón o son lo bastante fuertes como para atravesar la prueba de las cosas externas y visibles?

Si no se es bastante fuerte para concebir un hijo en la propia mente y mantenerlo vivo, para mantener esa cosa recién nacida en uno, entonces sólo le queda a esa cosa morir de hambre.

Cada vez que uno pone en relación los pensamientos, que ve nuevos significados, que aplica el Trabajo a si mismo, que observa lo que está diciendo, que ve su propia mecanicidad, que se separa de las emociones negativas, que no se deja ir con 'Yoes' débiles, tontos, o con 'Yoes' peligrosos —en suma, cada vez que se da el Primer Choque Consciente, el Choque de este Trabajo —alimenta al niño que es su nuevo ser.

maurice nicoll

        



EL PROCESO QUÍMICO DE LOS HIDRÓGENOS Y LOS TRES ALIMENTOS

EL PROCESO QUÍMICO DE LOS HIDRÓGENOS Y LOS 3 ALIMENTOS

Tomado del círculo de investigación de la antropología gnóstica.

Todas las materias, desde el hidrógeno 6 hasta el hidrógeno 3.072, se encuentran en el organismo humano; y allí todos desempeñan su papel.

No debe olvidarse que el término hidrógeno tiene, para nosotros, un sentido muy amplio.

Cada elemento simple es un hidrógeno de una cierta densidad; además, cualquier combinación de elementos que posee una función determinada, ya sea un universo o en el organismo humano, es también un hidrógeno.

El hidrógeno 768, se define como alimento, comprende todas las substancias que pueden servir de alimento al hombre.

Las sustancias que no pueden servirle de alimento son, por ejemplo un trozo de madera, pertenecen al hidrógeno 1.536; un trozo de hierro al hidrógeno 3.072.

El hidrógeno 384 será definido como agua.

El hidrógeno 192 es el aire que respiramos.

El hidrógeno 96, está representado por gases enrarecidos que el hombre no puede respirar, pero que desempeñan un papel muy importante en su vida; además, ésta es la materia del magnetismo animal, de emanaciones del cuerpo humano como hormonas, vitaminas, etc.; en otras palabras, con el hidrógeno 96 termina lo que se llama materia, o más bien, lo que nuestra física y química consideran como materia.

Los hidrógenos 48, 24, 12 y 6 son materias desconocidas para nuestros físicos y químicos contemporáneos.

Estas son las materias de nuestra vida psíquica y espiritual en sus diferentes grados.

El organismo humano es comparable a una fábrica de productos químicos donde todo ha sido previsto para un alto rendimiento.

Pero en las condiciones ordinarias de la vida nunca alcanza su máxima capacidad, porque sólo se usa una pequeña parte de su maquinaria y esta no produce sino lo imprescindible para su propia existencia.

Hacer trabajar a una fábrica de esta manera es evidentemente antieconómico.

El trabajo de la fábrica consiste en transformar una clase de materia en otra, es decir, desde el punto de vista cósmico, las sustancias más groseras en sustancias más finas.

La fábrica recibe del mundo exterior, como materia prima, una cantidad de “hidrógenos” groseros, y su trabajo consiste en transformarlos en “hidrógenos” más finos, por medio de toda una serie de complicados procesos alquímicos.

Pero en las condiciones ordinarias de la vida, en la fábrica humana es insuficiente la producción de los hidrógenos más finos que nos interesan especialmente ante la posibilidad de estados superiores de conciencia, y desde el punto de vista del trabajo de los centros superiores; y todos estos hidrógenos más finos se malgastan sin provecho para mantener la existencia de la fábrica misma.

Si pudiéramos aumentar la producción de la fábrica a su más alto nivel de rendimiento posible, podríamos entonces comenzar a ahorrar los hidrógenos finos.

Cada hombre tiene bastante energía para comenzar el trabajo sobre sí.

Sólo es menester que con miras a un trabajo útil aprenda a economizar la energía de la cual dispone, y que la mayor parte del tiempo se disipa por completo.

La energía se gasta sobre todo en emociones inútiles y desagradables, en la espera ansiosa de las cosas desagradables, en lo malos humores, en prisas inútiles, nerviosismo, irritabilidad, fantasías y ensueño, etc.

La energía se desperdicia en el trabajo equivocado de los centros; en la tensión inútil de los músculos; en la perpetua habladuría; en la identificación con todo lo que sucede a nuestro alrededor, etc.

Al comenzar a luchar contra todos estos hábitos, un hombre ahorra una enorme cantidad de energía, y con la ayuda de esta, puede emprender fácilmente el trabajo de estudio de sí y del perfeccionamiento de sí.

Encaminada a ahorrar energía, el V. M. Samael Aun Weor nos da la práctica del Sello Hermético.

Si ahorrásemos la energía, entonces la totalidad del cuerpo, todos los tejidos, todas las células se saturarían de estos hidrógenos finos que gradualmente se fijarían en ellos, cristalizándose de una cierta manera.

Esta cristalización de los hidrógenos finos llevaría poco a poco al organismo entero hasta un nivel más alto, hasta los planos más elevados del Ser.

Pero esto nunca puede suceder en las condiciones ordinarias de la vida, porque la fábrica gasta todo lo que produce.

“Aprended a separar lo sutil de lo grosero”.

Este principio de la “Tabla Esmeralda” de Hermes, se refiere al trabajo de la fábrica humana, y si un hombre aprende a “separar lo sutil de lo grosero”, es decir, a llevar la producción de hidrógenos finos a su más alto nivel posible, por este mismo hecho creará para sí mismo la posibilidad de un crecimiento interior que no puede ser asegurado por ningún otro medio.

El crecimiento interior (nacimiento), el crecimiento de los cuerpos interiores del hombre (el astral, el mental, el casual), es un proceso material análogo al crecimiento del cuerpo físico.

Si el organismo físico comienza a producir una cantidad suficiente de estas sustancias finas, y si luego se constituye el cuerno astral en él, este organismo astral necesitará para mantenerse una cantidad mucho menor de estas sustancias que las que necesitó para su crecimiento.

El sobrante de estas sustancias podrá entonces emplearse para la formación y el crecimiento del “cuerpo mental”, pero por supuesto, éste exigirá mucha cantidad de estas sustancias que las requeridas para el crecimiento y la alimentación del cuerno astral.

El exceso de las sustancias no requeridas por el cuerpo mental servirá para el nacimiento y crecimiento del “cuerpo casual”.

Pero este exceso tendrá que ser muy grande.

Todas las sustancias finas necesarias para la manutención y la alimentación de los cuerpos superiores debe ser producidas en el organismo físico, y éste es capaz de producirlas siempre que la fábrica humana trabaje debida y económicamente.

El organismo humano recibe tres clases de alimento:

1º) El alimento ordinario que comemos.
2º) El aire que respiramos.
3º) Nuestras impresiones.

No es difícil comprender que el aire es una clase de alimento para el organismo.

Pero a primera vista puede parecer difícil comprender cómo las impresiones pueden ser un alimento.

Siempre debemos recordar que con cada impresión exterior, sonora, visual u olfativa, recibimos desde afuera cierta cantidad de energía, cierto número de vibraciones; esta energía que penetra en el organismo desde el exterior es un alimento.

Más aún, la energía no puede ser transmitida sin materia.

Si una impresión exterior introduce con ella una energía exterior en el organismo, ello significa que una materia exterior también penetra en el organismo y lo nutre, en el pleno sentido de la palabra.

Para una existencia normal, el organismo necesita de los tres tipos de alimento.

El organismo no puede existir con la ayuda de uno solo, ni siquiera con la de sólo dos, se necesitan los tres.

El organismo sin comida, y aún sin agua puede vivir varios días.

Sin aire, no puede subsistir más de unos minutos.

Pero sin impresiones, un hombre no puede vivir ni un solo instante.

Si de alguna manera se pudiera detener el flujo de las impresiones o privar al organismo de su capacidad de recibirlas, moriría instantáneamente.

La naturaleza nos transmite a través de nuestras impresiones la energía por la cual vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.

Por lo tanto, de las tres clases de alimento, la más importante son las impresiones.

Las impresiones, el aire y el alimento físico permiten al hombre vivir el término de su tiempo normal de vida y producir las sustancias necesarias no sólo para mantener su vida, sino también para la creación y el crecimiento de los cuerpos superiores.

El proceso de trasformar en sustancias más finas las sustancias que entran en el organismo está gobernado por la Ley del siete, o Ley de la Octava.

El alimento físico es H-768: Este hidrógeno penetra en el organismo como “oxigeno” Do 768.

El oxígeno 768 encuentra el carbono 192, ya presente en el organismo.

De la unión de “O 768” y “C 192” resulta el nitrógeno “N 384”.

N 384 es la nota siguiente, Re.

Re 384, que se convierte en el oxigeno de la tríada siguiente, encuentra en el organismo el carbono 96, y el conjunto producen un nuevo nitrógeno, N 192, que es la nota Mi 192.

Como sabemos por la ley de octava, Mi no puede pasar a Fa en una octava ascendente sin un choque adicional.

En el momento en que Mi 192 aparentemente debería llegar a un punto muerto, penetra en el organismo el “segundo alimento” -el aire- bajo la forma de Do 192.

La nota do contiene los semitonos necesarios, es decir, toda la energía necesaria para pasar a la próxima nota, y en alguna forma da parte de su energía a la nota Mi, que es de igual densidad.

La energía de este Do al unirse con el carbono 48 ya presente en el organismo, da a Mi 192 suficiente fuerza para que pueda pasar al nitrógeno 96.

El nitrógeno 96 será la nota Fa.

Fa 96, al unirse con el carbono 12, presente en el organismo, pasa al nitrógeno 48 - la nota Sol.

La nota Sol 48, al unirse con el carbono 12, presente en el organismo, pasa al nitrógeno 24- la nota La 24.

La 24 se une con el carbono 6, presente en el organismo, y se transforma en Nitrógeno 12, o Si 12.

Si 12 es la sustancia más alta que el organismo puede producir a partir del alimento físico, con la ayuda del choque adicional dado por el aire.

Este choque es de tipo mecánico.

El aire entra en el organismo como Do 192 y al dar una parte de su energía a Mi 192 (de la octava del alimento) se une a su vez, en un cierto punto con el carbono 48, presente en el organismo y pasa a Re 96.

Re 96 pasa a Mi 48 con la ayuda del carbono 24, y con esto, el desarrollo de la segunda octava se detiene.

Para pasar de Mi a Fa es indispensable un choque adicional, pero en este sitio la naturaleza no ha preparado ningún choque adicional, y la octava del aire, no puede desarrollarse más allá y en las condiciones ordinarias de la vida, no se desarrolla más allá.

La tercera octava (las impresiones) comienza con Do 48.

Las impresiones entran en el organismo bajo la forma de oxígeno 48.

Do 48 tiene suficiente energía para pasar a la próxima nota, pero en el momento en que Do 48 penetra en el organismo, no se presenta el Carbono 12 necesario para esta transición.

Como podemos observar entonces, en las condiciones normales de existencia, la producción de materias finas por la fábrica llega entonces a un punto muerto, se detiene, y la tercera octava resuena solo como Do.

La sustancia de la más alta calidad producida por la fábrica es Si 12, y para todas sus funciones superiores, la fábrica no puede emplear sino esta sustancia superior.

Sin embargo, hay una posibilidad de acrecentar el rendimiento, es decir, de permitir que la octava del aire y la octava de las impresiones se desarrollen más.

Para este fin es indispensable crear una clase especial de “choque artificial” en el punto mismo en que la tercera octava se ha detenido.

Esto significa que el “choque artificial” debe ser aplicado a la nota Do 48.

Un choque artificial en este punto significa cierta clase de esfuerzo, hecho en el momento en que se recibe una impresión.

En la vida ordinaria no nos recordamos a nosotros mismos.

No nos recordamos, es decir, no tenemos la sensación de nosotros mismos en el momento de la percepción de una emoción, de un pensamiento o de una acción, no somos conscientes.

Por ejemplo, en un estado psíquico ordinario, simplemente miro a la calle.

Pero si “me recuerdo” a mi mismo, no miro simplemente a la calle, yo siento que la miro, como si me dijera a mí mismo: “Yo miro”.

En vez de una impresión de la calle, tengo dos impresiones: una de la calle y la otra de mí mismo mirando a la calle.

Esta segunda impresión producida por el hecho de mi “recuerdo de mí”, es el “choque adicional”.

Además, sucede que la sensación adicional conectada por el “recuerdo de sí”, trae consigo un elemento de emoción; en ese instante el trabajo de la máquina llama cierta cantidad de carbono 12.

Los esfuerzos por recordarse así mismo, la observación de sí en el momento en que se recibe una impresión, dobla la intensidad de las impresiones y hace que Do 48 pase a Re 24.

Al mismo tiempo, los esfuerzos que corresponden a la transición de una nota a otra, permiten que Do 48 de la tercera octava entre en contacto con Mi 48 de la segunda octava, y que le de a esta nota la cantidad de energía necesaria para pasar de Mi a Fa.

De manera, el choque dado a Do 48 se extiende también a mi (del aire) y permite que la segunda octava se desarrolle.

Mi 48 pasa a Fa 24; Fa 24 pasa a Sol 12; Sol 12 pasa a La 6.

La 6 es la materia de la más alta calidad que no puede ser producida por el organismo a partir del aire.

Sin embargo, esto puede ser obtenido por el esfuerzo consciente, realizado en el momento en que se recibe una impresión.

Todos respiramos el mismo aire.

Además de los elementos conocidos por nuestra ciencia, el aire contiene un gran número de sustancias que ésta no conoce.

Pero es posible hacer un análisis tanto del aire aspirado como del espirado.

Este análisis muestra que si el aire aspirado por diversas personas es estrictamente el mismo, el aire espirado por cada una de ellas se revela completamente diferente.

Si suponemos que el aire que respiramos está compuesto de veinte elementos.

Cada uno de nosotros absorbe un cierto número de elementos en cada aspiración.

Seguimos suponiendo que se absorben siempre cinco de ellos.

Por consecuencia, el aire espirado por cada uno está compuesto de quince elementos; cinco han ido a nutrir el organismo.

Sin embargo, ciertos hombres no exhalan quince, sino diez elementos, es decir, que absorben cinco elementos más.

Estos cinco elementos son hidrógenos superiores, estos serían los “Átomos Aspirantes y átomos Transformadores”, que cita el Maestro M en su libro Dioses Atómicos.

De ahí la importancia de realizar la práctica del Pranayama, lo más conscientemente posible, en recuerdo de sí, para poder absorber así esos Átomos Transformadores, estos hidrógenos superiores.

Para extraer más hidrógenos superiores del aire, es necesario que nuestro organismo disponga de una cierta cantidad de estas sustancias finas.

Estas substancias finas contenidas en el organismo actúan entonces como un imán sobre las substancias finas contenidas en el aire inhalado.

De esta manera encontramos la antigua ley alquímica; “Para hacer oro, primero hay que tener oro”.

La alquimia en su totalidad no es sino una descripción alegórica de la fábrica humana y de su trabajo de transformar los metales viles (substancias groseras) en metales preciosos (substancias finas).

La tercera octava, es decir, la octava de las impresiones, comienza con un esfuerzo consciente.

Dado este choque Do 48 pasa a Re 24 y 24 pasa a Mi 12.

El desarrollo de la octava llegado a este punto se detiene.

Si examinamos ahora el resultado del desarrollo de estas tres octavas, veremos que la primera octava ha alcanzado Si 12, la segunda La 6, y la tercera, Mi 12.

De esta manera, la primera y la tercera octava se detienen en notas que no se pueden pasar a las notas siguientes.

Para el desarrollo ulterior de estas dos octavas, es necesario un segundo choque consciente en cierto punto de la máquina: se necesita un nuevo esfuerzo consciente.

Este segundo choque consciente, sabemos gracias al V. M, Samael Aun Weor, que se refiere al Arcano A.Z.F.

Ningún crecimiento real, es decir, ningún crecimiento de los cuerpos superiores es posible sin este segundo choque consciente.

E. B.


Del círculo de investigación de la antropología gnóstica

LOS HIDRÓGENOS

LOS HIDRÓGENOS
Por: Ouspensky

¿QUÉ ES EL RAYO DE LA CREACIÓN?

Consideremos, entonces, el rayo de creación una vez creado el universo.

La acción del Absoluto sobre el mundo, sobre los mundos creados por él o dentro de él, continúa.

Asimismo, continúa la acción de cada uno de estos mundos sobre los mundos siguientes.

Todos los soles de la Vía Láctea influyen sobre nuestro sol.

El sol influye sobre los planetas.

Todos los planetas influyen sobre nuestra tierra y la tierra sobre la luna.

RADIACIONES:

Estas influencias son transmitidas por medio de radiaciones a través de los espacios estelares e interplanetarios.

Con el fin de estudiar estas radiaciones, tomemos el rayo de creación en forma abreviada:

LAS TRES OCTAVAS DE RADIACIÓN:

Absoluto-Sol-Tierra-Luna, o más precisamente, imaginemos el rayo de creación bajo la forma de tres octavas de radiaciones:

La primera octava entre el Absoluto y el Sol, la segunda octava entre el Sol y la Tierra, la tercera octava entre la Tierra y la Luna; y examinemos el pasaje de las radiaciones entre estos cuatro puntos fundamentales del Universo.

Tenemos que encontrar nuestro lugar y comprender nuestra función en este Universo, tomado bajo la forma de tres octavas de radiaciones entre cuatro puntos.

En la primera octava, el Absoluto incluye dos notas, do y si, separadas por un «intervalo».

Siguen las notas la, sol, fa, es decir:

Luego un «intervalo» y el «choque» que lo llena —desconocido para nosotros, pero cuya existencia, sin embargo, es inevitable— luego mi, re.

Las radiaciones alcanzan al sol.

En el sol mismo están incluidas dos notas, do, un intervalo, y si; luego siguen la, sol, fa; yendo las radiaciones hacia la tierra.

Luego un «intervalo.» y el «choque» de la vida orgánica que lo llena: luego mi y re.

La tierra: do, un «intervalo», si, y luego la, sol, fa — yendo las radiaciones hacia la luna; luego nuevamente un «intervalo», un «choque» desconocido para nosotros, luego mi, re y la luna, do.

Estas tres octavas de radiaciones, forma bajo la cual nos representaremos ahora el Universo, nos permitirán explicar la relación que tienen con nuestra propia vida las Materias y las Fuerzas de distintos planos del mundo.

Tengamos en cuenta que aunque hay seis «intervalos» en estas tres octavas, de hecho sólo tres de ellos necesitan ser llenados desde afuera.

El primer «intervalo» do-si lo llena la voluntad del Absoluto.

El segundo «intervalo» do-si lo llena la influencia de la masa del sol sobre las radiaciones que la atraviesan.

El tercer «intervalo» do-si lo llena la acción de la masa terrestre sobre las radiaciones que la atraviesan.

Sólo los «intervalos» entre fa y mi tienen que ser llenados por «choques adicionales».

Estos «choques adicionales» pueden venir ya sea de otras octavas que atraviesan el punto dado, o de octavas paralelas que salen de puntos superiores.

Nada sabemos acerca de la naturaleza del «choque» entre mi y fa en la primera octava Absoluto-Sol.

Pero en la octava Sol-Tierra el «choque» entre mi y fa es la vida orgánica sobre la Tierra, es decir, las tres notas, la, sol, fa, de la octava que comienza en el Sol.

La naturaleza del «choque» entre mi y fa en la octava Tierra-Luna también nos es desconocida.

Hay que tomar en cuenta que el término «un punto en el universo» que he usado, tiene un significado completamente preciso; un «punto» representa una cierta combinación de hidrógenos que opera en un lugar preciso y cumple una función igualmente precisa en tal o cual sistema.

HIDRÓGENO:

El concepto «punto» no puede ser reemplazado por el concepto «hidrógeno», porque el término «hidrógeno» significa simplemente: materia no limitada en el espacio.

Un punto siempre está limitado en el espacio.

Al mismo tiempo, un «punto del universo» puede designarse por el número del «hidrógeno» que predomina en él o que ocupa su centro.

FUERZA ACTIVA (CARBONO)

Si examinamos ahora la primera de estas tres octavas de radiaciones, es decir, la octava Absoluto-Sol, desde el punto de vista de la Ley del Tres, veremos que la nota do será la conductora de La Fuerza activa designada por el número 1, mientras que La Materia en la cual esta fuerza actúa será «CARBONO» (C).

La Fuerza «activa» que crea la nota do en el Absoluto representa la máxima frecuencia de vibraciones o la más grande densidad de vibraciones.

La expresión «densidad de vibraciones» corresponde a «frecuencia de vibraciones» y su sentido es opuesto al de «densidad de materia», es decir, que cuanto más densa es la materia, tanto menos densas son las vibraciones y viceversa.

De manera general, cuanto más sube la «densidad de vibraciones», tanto más baja la «densidad de materia».

La máxima «densidad de vibraciones» se encuentra en la materia más sutil, más enrarecida.

Y en la materia más densa concebible, las vibraciones se retardan y llegan casi a un punto muerto.

Por consiguiente, la materia más sutil corresponde a la máxima «densidad de vibraciones».

La fuerza activa en el Absoluto representa la máxima «densidad de vibraciones», mientras que la materia en la cual se efectúan estas vibraciones, es decir, el primer «CARBONO», representa la mínima «densidad de materia».

La nota si en el Absoluto será la conductora de la fuerza pasiva, designada con el número 2.

FUERZA PASIVA (OXÍGENO)

Y la materia en la cual esta fuerza pasiva actúa, o en la cual resuena la nota si, será «OXÍGENO» (O).

FUERZA NEUTRALIZANTE (NITRÓGENO)

La nota La, será la conductora de la fuerza neutralizante, designada por el número 3, y la materia en la cual resuena la nota la, será «NITRÓGENO» (N).

Según el orden de su acción, estas fuerzas se mantendrán en el orden de sucesión 1, 2, 3, es decir que corresponderán a las materias «carbono», «oxígeno» y «nitrógeno».

EL NITRÓGENO ES EL CONDUCTOR DE LA FUERZA NEUTRALIZANTE

Pero, según la densidad de su materia, quedarán en el orden: «carbono», «nitrógeno», «oxígeno», es decir, 1, 3, 2, porque el «nitrógeno», aunque conserve el número 3, por ser el conductor de la fuerza neutralizante, permanece por su densidad de materia entre el «carbono» y el «oxígeno», apareciendo este último como el más denso de los tres.

HIDRÓGENO

El «carbono», el «oxígeno» y el «nitrógeno» tomados en conjunto producirán una materia del cuarto orden, o «hidrógeno» (H), cuya densidad designaremos por el número 6 (como la suma de 1 más 2 y más 3) o sea H 6.

C, O y N retienen sus números 1, 2, 3.

El carbono es siempre 1, el oxígeno siempre 2, y el nitrógeno siempre 3.

Pero siendo más activo que el oxígeno, el nitrógeno entra en la próxima tríada como principio activo, y entra allí con la densidad 2.

En otras palabras, el nitrógeno tiene ahora una densidad 2 y el oxigeno una densidad 3.

De manera que la nota La, de la primera tríada es la conductora de la fuerza activa en la próxima triada, en la cual entra con la densidad 2.

Si el nuevo Carbono entra con la densidad 2, el Oxígeno y el Nitrógeno deben corresponder con él en sus densidades, reproduciendo la proporción de densidades de la primera tríada.

En la primera tríada la relación de densidades era 1, 2, 3; en la segunda tríada será 2, 4, 6, es decir, el carbono de la segunda tríada tendrá la densidad 2, el nitrógeno una densidad 4, el oxígeno una densidad 6.

Tomados en conjunto, darán el hidrógeno 12 (H 12):

2 más 4 más 6 = 12.

De acuerdo con el mismo esquema, la siguiente tríada será constituida: fa, «choque», mi.

El nitrógeno de la segunda tríada entrará en la tercera como carbono con la densidad 4.

El nitrógeno y el oxígeno que le corresponden deberán tener las densidades 8 y 12; juntos darán el hidrógeno 24 (H 24).

4 más 8 más 12= 24.

La siguiente tríada mi, re, do, según el mismo esquema, dará hidrógeno 48 (H 48).

La tríada do, si, la, dará el hidrógeno 96 (H 96).

La tríada la, sol, fa - el hidrógeno 192 (H 192).

Fa, «choque», mi — hidrógeno 384 (H 384).

Mi, re, do - hidrógeno 768 (H 768)

Do, si, la— hidrógeno 1.536 (H 1.536).

La, sol, fa - hidrógeno 3.072 (H 3.072).

Fa, «choque», mi— hidrógeno 6.144 (H 6.144).

Mi, re, do- hidrógeno 12.288 (H 12.288).

Así se obtienen doce Hidrógenos con densidades escalonadas de 6 a 12.288.

Estos doce hidrógenos representan doce categorías de materias, que se escalonan en el universo desde el Absoluto hasta la Luna, y si fuera posible establecer con exactitud cuál de estos hidrógenos constituye el organismo humano y actúa en él, tan sólo esto determinaría el lugar que ocupa el hombre en el mundo.

Pero en el lugar donde estamos situados, dentro de los límites de nuestro poderes y capacidades ordinarias, el hidrógeno 6 es irreducible; por lo tanto podemos tomarlo como hidrógeno 1; el siguiente hidrógeno 12 puede ser considerado como hidrógeno 6.

Si dividimos entre 2 todos los hidrógenos que siguen, obtenemos una escala que va desde el hidrógeno 1 hasta el hidrógeno 6.144

Sin embargo, el hidrógeno 6 es todavía irreducible para nosotros.

Por lo tanto, podemos tomarlo a su vez como hidrógeno 1, tomar el siguiente hidrógeno como hidrógeno 6 y nuevamente dividir entre 2 todos los siguientes.

Los grados obtenidos en esta forma, desde 1 hasta 3.072, pueden servirnos para el estudio del hombre.

Todas las materias, desde el hidrógeno 6 hasta el hidrógeno 3.072, se encuentran en el organismo humano; y allí todos desempeñan su papel.

Cada uno de estos Hidrógenos agrupa un gran número de sustancias químicas conocidas por nosotros, ligadas unas a otras por alguna función relativa a nuestro organismo.

En otras palabras, no debe olvidarse que el término Hidrógeno tiene un sentido muy amplio.

HIDRÓGENO:

Cada elemento simple es un Hidrógeno de una cierta densidad; además cualquier combinación de elementos que posee una función determinada, ya sea en el universo o en el organismo humano, es también un Hidrógeno.

Tal definición de materias nos permite clasificarlas en el orden de su relación con la vida y con las funciones de nuestro organismo.

Comencemos con Hidrógeno 768.

Se define como alimento; en otras palabras, hidrógeno 768 comprende todas las sustancias que pueden servir de alimento al hombre.

Las sustancias que no pueden servirle de alimento, por ejemplo un trozo de madera, pertenecen a hidrógeno 1.536; un trozo de hierro a hidrógeno 3.072.

Por otro lado, una materia fina pero pobre en propiedades nutritivas, estará más cerca a Hidrógeno 384.

Hidrógeno 384 será definido como agua.

Hidrógeno 192 es el aire que respiramos.

Hidrógeno 96 está representado por gases enrarecidos que el hombre no puede respirar, pero que desempeñan un papel muy importante en su vida; además, ésta es la materia del magnetismo animal, de emanaciones del cuerpo humano, de rayos N, hormonas, vitaminas, etc.; en otras palabras, con hidrógeno 96 termina lo que se llama materia, o más bien, lo que nuestra física y química consideran como materia.

Hidrógeno 96 incluye también materias que son casi imperceptibles para nuestra química, o sólo perceptibles por sus rastros o por sus efectos — materias cuya existencia es presumida por algunos teóricos y negada por otros.

Los Hidrógenos 48, 24, 12 y 6 son materias desconocidas para nuestros físicos y químicos contemporáneos.

Éstas son las materias de nuestra vida psíquica y espiritual en sus diferentes grados.

Al estudiar la tabla de hidrógenos, se debe recordar siempre que cada hidrógeno comprende un inmenso número de sustancias diferentes todas conectadas entre sí por una sola y misma función en nuestro organismo, y que representan un grupo cósmico definido.

La ligera inexactitud, es decir, el carácter incompleto de la relación de octava, proviene del hecho de que la química ordinaria no toma en consideración todas las propiedades de una sustancia, particularmente sus propiedades cósmicas.

LA ALQUIMIA

La química de la cual hablamos aquí estudia la materia sobre una base diferente de la química ordinaria, y no solamente toma en cuenta sus propiedades químicas y físicas, sino también sus propiedades psíquicas y cósmicas.

Esta química o alquimia considera la materia antes que nada desde el punto de vista de sus funciones, las que determinan su sitio en el universo y su relación con las otras materias, y luego desde el punto de vista de su relación al hombre y a las funciones del hombre.

Se entiende por átomo de sustancia, la más pequeña cantidad de una sustancia dada que retiene todas sus propiedades químicas, cósmicas y psíquicas; en efecto, además, de sus propiedades cósmicas, toda sustancia posee también propiedades psíquicas, es decir, un cierto grado de inteligencia.

Por lo tanto, el concepto de átomo se puede aplicar no sólo a los elementos, sino también a todas las materias compuestas que tienen funciones precisas en el universo o en la vida del hombre.

Puede haber un átomo de agua, un átomo de aire (es decir de aire atmosférico apropiado para la respiración del hombre), un átomo de pan, un átomo de carne, y así sucesivamente.

En este caso, un átomo de agua será un décimo de un décimo de un milímetro cúbico de agua tomado a cierta temperatura por un termómetro especial.

Esta será una pequeñísima gota de agua que bajo ciertas condiciones puede ser percibida a simple vista.

Este átomo es la más pequeña cantidad de agua que retiene todas las propiedades del agua.

Si se prosigue esta división, algunas de estas propiedades desaparecen; en otros términos, ya no tenemos agua sino algo que se aproxima al estado gaseoso del agua, vapor, que químicamente no difiere en ninguna forma del agua en su estado líquido, pero posee funciones diferentes y por lo tanto propiedades cósmicas y psíquicas igualmente diferentes.

La tabla de hidrógenos hace posible el estudio de todas las sustancias que componen el organismo humano desde el punto de vista de su relación con los distintos planos del universo.

Además, como cada función del hombre es un resultado de la acción de sustancias definidas, y como cada sustancia está en relación con un plano definido del universo, este hecho nos permite establecer la relación que existe entre las funciones del hombre y los planos del universo.

Debo decir ahora que las tres octavas de radiación y la tabla de hidrógenos que se deriva de ellas, fueron un tropiezo para nosotros durante mucho tiempo; en cuanto al principio más esencial de la transición de las tríadas y de la estructura de la materia, no lo comprendí sino más tarde, y hablaré de ello en su debida oportunidad.

La tabla de hidrógenos me produjo una muy fuerte impresión, que más tarde se volvería aún más fuerte.

Frente a esta escalera levantada desde la tierra hasta el cielo, sentí algo muy análogo a las sensaciones del mundo que me llegaron hace varios años durante mis extraños experimentos que he descrito en “Un Nuevo Modelo del Universo”, gracias a los cuales había sentido tan fuertemente la interdependencia, la integridad y la "matematicalidad" de todo lo que existe en el mundo.

Esta exposición, con diferentes variantes, fue repetida muchas veces, ya sea asociada a una explicación del rayo de la creación, o asociada a una explicación de la ley de la octava.

Pero las primeras veces que la oí estaba lejos de reconocerle todo su valor, a pesar de la singular sensación que cada vez me producía.
                                          
Y sobre todo, no comprendía entonces que estas ideas son mucho más difíciles de asimilar y tienen un contenido mucho más profundo de lo que parece cuando se oye exponerlas por primera vez.

ouspensky